Él: Hola Ana...qué andás haciendo?
Ana: Holaaaa...acá en el balcón, fumando un pucho y escuchando Laspe
Él: Drogada?
Ana: Obviedades no aclaro....jajaja
Él: Jajajaja si, tenés razón, perdón
Ana: Vos? Qué hacías?
Él: La verdad?
Ana: Sí, claro. Siempre
Él: Pensando mucho en vos...
Ana: Cosas lindas o cosas feas?
Él: Lindas. Todas
Ana: Qué bueno, a mi me pasa lo mismo
Él se quedó sin palabras. De pronto el chat quedó en silencio. Casi tan perceptible como cuando uno tiene al otro enfrente.
Los dos mirando la pequeña pantalla, esperando. Pensando. Sintiendo. A los dos les pasa lo mismo, no saben qué hacer con eso. A los dos les duele el pecho de alegría, la sorpresa de ver cumplido el deseo.
Ana: Podríamos dejar de pensarnos y encontrarnos, no?
Él: Y qué haríamos?
Ana: No sé, mirarnos a la cara y dejar de refugiarnos en los pensamientos.
Él: Jaja sos una genia, lo sabés?
Ana: Nada mas lejos de la realidad
Quedaron en un lugar, a una hora. Ella se preparó con todo. No quedó un detalle sin pensar. Salió de la casa con una hermosa sonrisa. La ansiedad era como una droga. Pensaba todos los escenarios posibles y se reía sola. Imaginaba posibles conversaciones. "Estoy re loca" se repetía una y otra vez.
Cuando llega, él la estaba esperando. Pensó ella: listo, hacé lo que sientas. Se abalanzó a él y se fundió en un abrazo fuerte. De esos que van creciendo con el tiempo, que se van apretando de a poco cada vez mas. Esos en los que mientras se está, se piensa "que no termine nunca". Él de a poco se fue relajando, se fue perdiendo en ese abrazo y empezó a sentirlo. Después de un buen rato, los cuerpos se fueron despegando lentamente, se separaban un poco cada vez. El frío que empezó a pasar entre ellos molestaba.
Ana: Bueno, acá estamos. A dónde vamos? dijo, mirando a un costado.
En ese momento él le agarró la cara con las dos manos y la besó. Ahora fue Ana la que de a poco empezó a fundirse en ese beso, a relajarse en esas manos, a sentir. Otra vez ese abrazo, esos besos que no podían terminar. Otra vez ese sentir
Esas conversaciones de chat nunca pueden terminar sin el encuentro. Nada supera el sentir al otro, pensó Ana.