"Morir; dormir" decía, con una desesperación angustiante. "No más y con un sueño saber que dimos fin a las congojas...". Fin, en el mismo estado de desesperación.
Entretenido en un caminar elocuente, en un pensamiento fantástico, irreal, estaba él. Cualquier cosa con tal de no pensar en eso. El pecho le temblaba, como si algo quisiera salirse de adentro. Por momentos, sentía que debía sostenerlo, contenerlo para que no estalle, entonces apoyaba su mano sobre él y hacía presión.
Morir...dormir. Fantaseaba con una mujer bella, la pasión, el deseo. Morir, dormir, soñar. "Ése es el problema!" se gritaba fuertemente a sí mismo. "Soñar...no, hay que focalizar, concentrarse solo en eso..." Y otra vez ese dolor, ese pecho tan alterado que no hace mas que llamar la atención.
Todos quieren algo de él, pero nadie se preocupa por saber si está dormido o muerto. Lo terrible es que él tampoco lo sabe.
Camina ahora cabizbajo, reflexionando si es conveniente reconocer la tristeza con la que carga o sería mejor simplemente pensar en aquella suerte que le solucionará mágicamente sus problemas. Deus Ex Machina.
Morir pensando que había algo mas, que el tiempo traería su recompensa. Jamás.
Dormir, gritar; tan fuerte como se lo permita su garganta.Tan necesario para él como el aire que respiraba cada segundo. Callar.Desesperado piensa que sería bueno clavarse un puñal en el pecho. No es un tema romántico, ni heroico. Es el deseo de un pecho que no para de temblar. "Antes que estalle", piensa una y otra vez."Antes que estalle".
Dormir...como si fuera tan fácil. Como si pudiera dominar su mente con tanta destreza, por favor!. Los pensamientos no paran, su voz no se calla. Su risa aparece y desaparece, intermitente como una luz de neón defectuosa. Y aún así es tan bella.Una risa clara, pura, auténtica. No quiere dejarla ir. No puede dormir y perderla en sueños vagos que no cuentan nada grato. Él la recuerda perfecta.
No le gusta la lluvia.
Dormir. A ella le gustaba dormir con lluvia. La tranquilizaba.
Definitivamente no tiene ninguna destreza para acallar su mente.
Soñar despierto. Vivir soñando. Morir en un sueño.
Entretenido en un caminar elocuente, en un pensamiento fantástico, irreal, estaba él. Cualquier cosa con tal de no pensar en ella. El pecho le temblaba, como si algo quisiera salirse de adentro.
La extraña y no puede con ello.
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