sábado, 8 de octubre de 2011

en estado de desesperación (bedtime story)

"Morir; dormir" decía, con una desesperación angustiante. "No más y con un sueño saber que dimos fin a las congojas...". Fin, en el mismo estado de desesperación.
Entretenido en un caminar elocuente, en un pensamiento fantástico, irreal, estaba  él. Cualquier cosa con tal de no pensar en eso. El  pecho  le temblaba, como si algo  quisiera salirse de adentro. Por momentos, sentía que debía sostenerlo, contenerlo para que no estalle, entonces apoyaba su mano sobre él y hacía presión.
Morir...dormir. Fantaseaba con una mujer bella, la pasión, el deseo.  Morir, dormir, soñar. "Ése es el problema!" se gritaba fuertemente a sí mismo. "Soñar...no, hay que focalizar, concentrarse solo en eso..." Y otra vez ese dolor, ese pecho tan alterado que no hace mas que llamar la atención.
Todos quieren algo de él, pero nadie se preocupa por saber si está dormido o muerto. Lo terrible es que él  tampoco lo sabe.
Camina  ahora cabizbajo, reflexionando si es conveniente reconocer la tristeza con la que carga o sería mejor simplemente  pensar en aquella  suerte que le solucionará mágicamente sus problemas. Deus Ex Machina.
Morir pensando  que había algo mas, que el tiempo traería su recompensa. Jamás. 
Dormir, gritar; tan fuerte como se lo permita su garganta.Tan necesario para él como el aire que respiraba cada segundo. Callar.
Desesperado piensa que sería bueno clavarse un puñal en el pecho. No es un tema romántico, ni heroico. Es el deseo de un pecho que no para de temblar. "Antes que  estalle", piensa una y otra vez."Antes que estalle".
Dormir...como si fuera tan fácil. Como si pudiera dominar su mente con tanta destreza, por favor!. Los pensamientos no paran, su voz no se calla. Su risa  aparece  y desaparece, intermitente como una luz de neón defectuosa.  Y aún así es tan bella.Una risa clara, pura, auténtica. No quiere dejarla  ir. No puede dormir y perderla en sueños vagos que  no cuentan nada grato. Él la recuerda perfecta.
No le gusta la lluvia. 
Dormir. A ella le gustaba dormir con lluvia. La tranquilizaba. 
Definitivamente no tiene ninguna destreza para acallar su mente. 
Soñar despierto. Vivir soñando. Morir en un sueño.
Entretenido en un caminar elocuente, en un pensamiento fantástico, irreal, estaba  él. Cualquier cosa con tal de no pensar en ella. El  pecho  le temblaba, como si algo  quisiera salirse de adentro. 
La extraña y no  puede con ello.

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