La buena energía se contagia...no hay vuelta que darle. Si uno se rodea de alguien que de pronto, da saltos de felicidad, uno empieza a sentir que desde muy adentro, algo comienza a moverse.
A veces, no nos damos cuenta de lo mucho que necesitamos del otro. No importa quien sea: puede ser una amiga, alguien conocido o un perfecto extraño.
La sensación de bienestar suele estar mucho mas cerca de lo que uno cree. Solo tenemos que estar atent@s.
Y ser lo suficientemente perceptiv@s para entender que la vida es mucho mas de lo que nos muestra el final de nuestra nariz...de no ser asi, todavía viviríamos en un mundo cuadrado.
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